PONENCIA

ESTUDIO DIAGNÓSTICO SOBRE EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING EN LOS GRADOS SÉPTIMOS Y OCTAVOS DE UNA INSTITUCIÓN EDUCATIVA

Autores: Luis Fernando Taborda Montoya
Licenciado en Educación con Especialidad en Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Manizales, estudiante de cuarto semestre de Maestría de Educación en Derechos Humanos, de la Universidad Católica del Norte convenio con la Universidad Católica de Oriente.
Alfredo García Mandón  
Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa de la Universidad Católica de Oriente, estudiante de cuarto semestre de Maestría de Educación en Derechos Humanos, de la Universidad Católica del Norte convenio con la Universidad Católica de Oriente.
Resumen
El trabajo que aquí se expone es el resultado de un estudio propuesto para hacer un diagnóstico sobre una de las manifestaciones de la violencia en el ámbito escolar, que los expertos internacionales han identificado como Bullying, acoso escolar o matoneo, fenómeno que al parecer se presenta en mayor o menor grado en las instituciones educativas alrededor del mundo y que muestra un alto índice de manifestación en Latinoamérica, presentando en Colombia niveles preocupantes de incidencia, que convocan a toda la sociedad en general y a la escuela en particular a prestar  su atención en aras su reducción y prevención, ya que es un fenómeno que afecta tanto a víctimas, a victimarios y espectadores, no sólo en su niñez o adolescencia, sino en sus vidas como adultos, reproduciendo un ciclo de violencia, que deben intervenirse en todos los niveles de implicación como la familia, la escuela, la sociedad y el mismo Estado.
El estudio se inscribe dentro de la investigación de campo ya que la fuente de la información es tomada en su medio natural (estudiantes de séptimo y octavo de la Institución Educativa Javiera Londoño Sevilla (IEJLS)), recolectando la información en un momento especifico del presente, por tanto se califica de diseño transaccional contemporáneo y unieventual, por ser un solo evento el que se quiere analizar; en síntesis nuestro diseño es: de campo transaccional-contemporáneo-unieventual         
Por lo cual este estudio se desarrolló para determinar si existe algún grado de agresión sistemática y prolongada (bullying), dentro de la conducta relacional de los estudiantes de la IEJLS.
Palabras claves: Bullying, maltrato, agresividad, victimización
INTRODUCCIÓN
Culturalmente la referirnos a situaciones de violencia en la en la escuela se entendía hacer referencia a las peleas, robos y destrozos dentro de las instituciones educativas, pero también se presentan otras situaciones que generalmente están asociadas a la violencia escolar, pero que por su naturaleza soterrada no es muy fácil de identificar esto sucede con el acoso escolar o bullying, termino ingles que como anotábamos anteriormente fue utilizado por primera vez por Dan Olweus en el Norte de Europa a inicios de los años 1970 en sus investigaciones, de los actos de violencia entre iguales en la escuela y que provocaron que el Ministerio de Educación de noruega implementara campañas de reflexión y prevención de estos actos (Avilés Martínes, 2002)
Las distintas formas de violencia,  intimidación y victimización que  se producen en la escuela tienen consecuencias sobre todas las personas  que en ella conviven.  En  la víctima produce miedo y  rechazo del contexto donde sufre la violencia, pérdida de confianza  en sí mismo y en los demás. Y otros problemas derivados de la  situación a la que se ve sometido repetidamente: bajo rendimiento,  baja autoestima, aislamiento.  El  matoneo es  un problema que puede ser ocasionado por diferentes causas y así mismo tiene diferentes resultados   y  su abordaje debe ser realizado  desde  diversas  disciplinas.  Heinneman  (1972  véase Olweus,  2006)   y Olweus (1973 en Olweus, 2006)  fueron quienes  sentaron las bases teóricas de este fenómeno escolar a raíz de los efectos  negativos  que  este  tipo  de  maltratos  causaba  en  los escolares.
Si se da una mirada a nivel mundial, se puede constatar por numerosos estudios relacionados con la violencia escolar, que el bullying es uno de los problemas más generalizados en la escuela que alcanza índices como para preocupar a la gran mayoría de los gobiernos del mundo. El bullying es un fenómeno quizás tan antiguo como la misma escuela; Investigadores europeos como Dan Olweus han estudiado esta actividad ente los niños y jóvenes durante décadas, a principios de la década de los años 1970 cuando Olweus presenta su primer informe y llama la atención sobre este comportamiento de los niños y jóvenes en la escuela, que era tomado como una conducta normal entre los estudiantes , pero Olweus demostró la crueldad que los niños y jóvenes pueden llegar a demostrar en determinados contextos  y señala que la convivencia escolar puede llegar a ser para algunos niños una horrible experiencia.
A raíz de las investigaciones realizadas por Olweus en Escandinavia, y promediando los años 80 la realización de estos estudios atrajeron la atención de otros países como Gran Bretaña, los Estados Unidos, Canadá, Japón, los países bajos y España, no es sino hasta principios del siglo XXI que estos estudios e investigaciones empiezan a hacer incursión en Latino America.
En los dos últimos decenios este campo de la investigación ha presentado grandes avances tanto a nivel de estudios e intervenciones como en las políticas nacionales de diferentes países, así es como en los Estados Unidos por ejemplo, incluyeron en el año de 1993 como uno de los seis objetivos de la Educación Nacional para el año 2000 que todas las escuelas debían estar libres de droga y violencia y ofrecer un ambiente disciplinado propicio para el aprendizaje, detallando con especial atención el tema de la intimidación como una de las manifestaciones de la violencia (Batsche & Knoff, 1994). Iniciando una serie de investigaciones en las escuelas de todo el país, así mismo un gran número de investigaciones fueron realizadas en diferentes países a finales de los 80 y principios de los 90, 
“en los países escandinavos (Olweus, 1973, 1978, 1984, 1991a, l991b), Inglaterra (Boulton & Underwood, 1992; Stephenson & Smith, 1989) y Japón (Murakami, 1985), en los Estados Unidos, (Hoover & Oliver, 1992; Hoover, Oliver & Hazler, 1992; Perry, Kusel & Perry, 1988; Perry, Willard & Perry, 1990). Olweus (1991a, 1978) informó que aproximadamente el 15% de los estudiantes de la escuela Noruega estaban involucrado en problemas de matón, víctima ahora y después. En dos estudios separados que participaron a estudiantes de primarias y secundarios en Inglaterra, Stephenson y Smith (1989) y Lane (1989) informaron que aproximadamente el 23% de los niños y adolescentes han experimentado acoso”. Citado en Olweus (Olweus, Acoso escolar: hechos y medidas de intervención, 2006).
ALGUNAS ESTADÍSTICAS
Las estadísticas son una herramienta que nos permiten comparar los resultados obtenidos en diferentes países donde se está estudiando El fenómeno del Bullying
 La Asociación Americana de Psiquiatría describe que un 10%  de los jóvenes son intimidados con regularidad en los colegios de los EEUU.  En Europa se habla de un 25% de casos de Bullying, uno de cada cuatro niños en educación primaria y uno de cada 12 en secundaria.  Un 31% de los alumnos (niños, niñas y jóvenes  entre 12 y 18 años) se han sentido discriminados “a veces o siempre” en su escuela. La Revista CEPAL de la Comisión Económica para  América Latina, el 51,1% de los estudiantes de sexto grado de educación primaria de los 16 países latinoamericanos examinados dicen haber sido víctimas de insultos, amenazas, golpes o robos por parte de sus compañeros de escuela durante el mes anterior al que se recogieron los datos. La agresión más frecuente fue el robo (39,4%), seguida de la violencia verbal (26,6%) y la violencia física (16,5%) (Román & Murillo, América Latina: violencia entre estudiantes, 2011).
En el caso del robo, por ejemplo, mientras que en Colombia más de la mitad de los alumnos de sexto grado de primaria dice haberlo sufrido en el último mes, en Cuba lo afirma apenas uno de cada diez. En términos de insultos o amenazas, Argentina es el país que muestra las cifras más altas. Detrás figuran Perú, Costa Rica y Uruguay, donde más del 30% de los alumnos afirman haber sido maltratados verbalmente por algún compañero.
Respecto a la violencia física entre alumnos, cinco países muestran altos niveles: Argentina (23,5%), Ecuador (21,9%), República Dominicana (21,8%), Costa Rica (21,2%) y Nicaragua (21,2%).  Cuba nuevamente aparece como el país con el  menor porcentaje de niños que señalan haber sido golpeados recientemente por compañeros (solo 4,4%).
En Colombia, Chaux, Molano y Podlesky (2009) encontraron que el 29,1% de los/as estudiantes de 5º y el 14,7% de los estudiantes de 9º reportan haber sido víctimas de intimidación en sus colegios en los últimos dos meses. En consulta, se recibe más frecuentemente a las víctimas que a los agresores. Poco o nada se buscan los factores de vulnerabilidad (Giraldo Castro, 2012).
En España no existen estudios oficiales hasta el primer informe presentados por el defensor del menor en 1999 y es a partir de este tiempo que se emprenden una serie de estudios de carácter local entre los que se destacan los realizados por (Viera, Fernández y Quevedo 1989, Cerezo, 1992 y Ortega, 1994 y 1997; Avilés, 2002) o de corte personal (Ortega, 1998). Pero no es sino hasta años más tarde cuando se crea el Observatorio Estatal para la Convivencia Escolar (2007) y se adoptan medidas de prevención para el conjunto de regiones españolas (REAL DECRETO 275/2007, de 23 de febrero, por el que se crea el Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar).
Dentro del contexto Latino Americano según diferentes estudios realizados en países de la región el panorama de acoso escolar es bastante grave para algunos expertos en el tema que dan como resultado de sus investigaciones cifras como las de México donde
“se señala  que un 11% de los estudiantes mexicanos de primaria han robado o amenazado a algún compañero, mientras que en secundaria ese porcentaje alcanza a  poco más de un 7%. Asimismo, se señala el porcentaje de estudiantes de 6º grado de primaria que declaran haber sido en su escuela, víctimas de: robo 40.24%, insultados o amenazados  25.35%, golpeados 16.72%, o atravesado por algún episodio de violencia 44.47%” (Román & Murillo, 2011)
ESTUDIOS Y MEDIDAS
América Latina y el caribe componen una de las zonas con más índices de violencia en el mundo, donde países como Colombia, El salvador, Brasil, Guatemala, Venezuela y otras ocupan los primeros puestos por encima del promedio mundial  (Lagos & Dammert, 2012), teniendo así la violencia como uno de los principales problemas del cual no están exentas, como lo anuncian los medios de comunicación. 
Varias investigaciones llevadas a cabo en diferentes países Latinoamericanos en sus escuelas han indicaron elevadas cifras. En Argentina se encontró tras estudiar los colegios de veintiuna provincias, con una muestra probabilística por conglomerados donde participaron 4.971 adolescentes entre los 15 y los 19 años encontrando que el 17% de los estudiantes han sido víctimas de golpes o amenazas de golpes, o han sido obligados por la fuerza a hacer algo contra su voluntad; además, el 53% reporta que sus compañeros  hablan mal de ellos, los miran mal, los insultan, los ignoran, los rechazan, les roban o les esconden pertenencias (Kornblik, 2008). En la misma investigación se concluyó, que el 54% de las instituciones educativas clasificó en violencia media o alta.
     Estudios realizados en Perú dieron lugar la promulgación de la ley antibullying en y su reglamentación en junio del 2012 (Observatorio sobre la Violencia y Convivencia en la Escuela, 2013), para salirle al paso del incremento de la violencia escolar
  Desde hace menos de un año. La violencia escolar llevó a un grupo de 14 congresistas peruanos a impulsar una norma en 2010. Dos años fueron necesarios para que las autoridades peruanas aprobaran la ley (Ley 29719 junio de 2011) y luego la reglamentaran un año después (junio de 2012) para que entrara en vigencia.
Desde entonces, los escolares peruanos disponen de una norma que promueve la sana convivencia y disciplina escolar, y sanciona el acoso y la violencia entre escolares, pero solo aplicando medidas correctivas como brindar ayuda psicológica a los involucrados o hacerlos participar en talleres sobre el tema. Si la violencia pasa a mayores se considera ya como un delito común (sf, 2013).
En la región Latinoamericana son varios los países que vienen desarrollando políticas de prevención y mitigación de las prácticas del acoso escolar, a si es que, en los últimos tres años los gobiernos preocupados por garantizar el libre acceso a la educación, entran a implementar y a reglamentar la convivencia escolar, normativizando sensiblemente las reglas que regulan las relaciones en el ámbito escolar. Acciones como estas han dado que países como: Argentina  con la Ley 223 de convivencia escolar que aunque fue sancionada en el año de 1999, ha requerido de constantes reglamentaciones para adaptarla a los nuevos retos que presenta la convivencia escolar. En Venezuela se tienen pocos estudios sobre el acoso escolar y hasta el momento el gobierno parece no haber hecho algún pronunciamiento, a pesar de las constantes denuncias de los medios de comunicación (Pérez Esclarín, 2013). Uno de los países que tiene un gran número de investigaciones es Chile principalmente financiadas por el Estado a través de diferentes universidades (Vtr, Criteria,CEEIN, 2010), observaciones  a las cuales respondió el Estado chileno primero emitiendo un reglamento de convivencia en el 2010, que en el 2011 fue aprobado por el Congreso con fuerza de ley (Ley 20536, sobre la violencia escolar), dándole a las instituciones educativas una normatividad jurídica para la regular la convivencia escolar.
En la actualidad una buena cantidad de países en el mundo tienen legislación o están trabajando sobre violencia escolar, identificando como de importancia prioritaria el acoso escolar para el desarrollo de programas de prevención y reducción de estas actuaciones de los niños y adolescentes, en Colombia después de intensos y profundos estudios realizados por varios expertos como el investigador de la Universidad de los Andes Enrique Chaux con varias publicaciones sobre la agresión (2003 Breaking the cycle of violence through education, Agresión reactiva, agresión instrumental y el ciclo de la violencia, 2004 ¿Qué evalúa la Prueba de Competencias Ciudadanas?, Qué son las competencias ciudadanas?,  (2006) ¿Cómo frenar la intimidación?, (2010) Aulas en Paz: Alternativa a la violencia escolar, (2012). Educación, convivencia y agresión escolar, entre otras). Y diferentes Universidades de Colombia a lo largo y ancho del país que con sus equipos de investigación han ayudado en el estudio sobre la temática de la violencia escolar y que de alguna manera colaboraron  e impulsaron   la aprobación de la ley de convivencia escolar (Ley 1620, de 2013) y su decreto reglamentario (Decreto 1965 de 2013), con los cuales se pretende contener o regular las actuaciones violentas en la comunidad educativa, prestando especial atención a las manifestaciones del acoso escolar, involucrando todos los actores sociales en el proceso, y ordenando la formación de comités de convivencia en todas las instituciones educativas, las secretarias de educación, los entes territoriales y los organismos gubernamentales y trazando lineamientos procedimentales para garantizar un debido proceso con la graduación y competencia entre las posibles agresiones y los diferentes estamentos con las idoneidades y autoridad procedimental para resolverlas.  
María Paula Chaparro Sabogal, psicóloga y coordinadora de evaluación del impacto del programa Aulas en Paz, para la prevención de la agresividad y la promoción de las competencias ciudadanas, explicó que el análisis determinó que en el país el 22% de los estudiantes habían sido intimidados, el 21% ha intimidado a otros niños y el 53% ha presenciado casos de intimidación. El análisis se hizo con base en la prueba aplicada a 53 mil 400 estudiantes de grados quinto y noveno a quienes dentro de la prueba que midió competencias emocionales y cognitivas se les incluyó un caso de intimidación para dar ejemplo al niño de lo que se estaba hablando y se les preguntó si lo había sentido, si lo había hecho o si lo había presenciado (EDU.COLOMBIA, 2008).
Es evidente entonces que el bullying es una realidad  que existe y convive en los centros educativos del país y es  labor de la sociedad colombina fomentar su aminoramiento o erradicación, concientizando y educando  a la comunidad escolar y a los docentes sobre los efectos nocivos  que puede ocasionar este tipo de maltratos entre los alumnos, haciendo una utilización cabal de las nuevas normas que entran al escenario educativo con la promulgación de la Ley 1620, que crea el sistema nacional de convivencia escolar y formación para el ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la violencia Escolar.
En Colombia a nivel de los departamentos se han desarrollado algunos estudios sobre la violencia escolar que han sido propiciados por diferentes encuentros nacionales de rectores que son realizados  y organizados por algunas universidades del país y que cuentan con rectores de diferentes colegios de los departamentos como  Antioquia, Atlántico, Caldas, Guajira, Bolívar, Quindío,  Magdalena, Santander, Tolima, Valle del Cauca y Bogotá, entre otros y los encuentros regionales que se organizan en cada una de las diferentes ciudades como los organizados en Bogotá el 15 de marzo de 2012 en el Club El Cubo de Colsubsidio, o en Medellín el 31 de mayo de 2012 en la Casa de la Lectura Infantil, donde expertos en el tema del acoso escolar, hacen un balance de los estudios realizados y una socialización las experiencias de los investigadores, que preocupados por el incremento de la violencia social que se vive en la ciudad y que se refleja en los escenarios educativos, tratan con sus estudios de denunciar, prevenir y disuadir a las comunidades educativas de la ciudad para que se tomen medidas urgentes, para contener todo tipo de actividades violentas, que atenten contra la convivencia escolar y social, teniendo una mirada vigilante especialmente en las manifestaciones del acoso escolar, que por sus prácticas soterradas y ocultas en la mayoría de los casos a los ojos de los adultos, requieren de investigaciones, estudios y medidas constantes para su prevención .    
La Institución Educativa Javiera Londoño Barrio Sevilla no ha sido ajena a esta problemática porque en los diferentes espacios de convivencia se pueden apreciar a primera vista situaciones de agresión verbal y física, malos tratos y al parecer existen indicios de cobro de “vacunas” por la utilización o acceso a algunas zonas comunitarias o servicios como el de cafetería y los baños (Chaux, Lleras, & Velásquez, 2004), lo que es un indicativo de la existencia de violencia al interior de la Institución Educativa, pero que al no existir estudios exploratorios anteriores que determinen y clasifique que tipo de violencia se está manifestando en su interior, las medidas que se toman para contrarrestarla son insuficientes, inadecuadas o contraproducentes, otro de los factores que afectan la convivencia es la ausencia de un manual o pacto de convivencia, pues con el que se cuenta no responde a los nuevos escenarios que plantea la educación y las normatividad emanada por el Estado.    
EL PROBLEMA
Aunque existen un gran números de estudios sobre el bullying en diferentes partes del mundo y en Colombia, también es de tenerse en cuanta que en el marco de la convivencia escolar, encontramos notables diferencias culturales y prácticas sociales que difieren de un país a otro y dentro de un mismo país diferencias regionales, así pues los estudios que se aplican en un centro y las medidas que se adoptan, pueden no servir para aplicarse a otro, esto lo demuestran diversas investigaciones y la puesta en marcha de proyectos a nivel de Europa y a nivel mundial, donde si bien es cierto que programas generales bien aplicados, mejoran la convivencia escolar, no consiguen erradicar ni abordar el problema del maltrato escolar, mientras que implantando estudios de abordaje del bullying al interior de cada institución educativa, se pueden poner en marcha estrategias y programas consensuados y regulados por la misma comunidad educativa, que al verse comprometida en la solución de sus propios problemas, pueden mejorar la convivencia entre los alumnos, “por tanto el bullying no se minimiza ni se erradica si no se aborda singular mente” (Avilés Martínes, 2002).
De otro lado el bullying o matoneo (como se le llama en algunas regiones del país) se identifica como una forma de violencia escolar que se da al interior de las instituciones educativas, como una imperceptible manifestación de un cuadro de violencia más amplio, por lo que sería necesario hacer una definición de violencia escolar, que entre otras cosas es muy diverso y cubre una gran variedad de episodios, situaciones y actores. Definiéndose como la conducta que se desarrolla en una institución educativa por  parte de los estudiantes y que tiene por finalidad generar algún tipo de daño en dicho espacio y sus víctimas pueden ser los mismos estudiantes, docentes, directivos docentes, personal de mantenimiento, personal administrativo o trabajador de la institución, abarcando diferentes categorías.
“De forma general, la definición puede abarcar las categorías siguientes: violencia verbal, física, sexual y psicológica; exclusión social; violencia contra la propiedad; violencia relacionada con hurtos; amenazas; insultos; difusión de rumores (Smith, Morita, Jünger-Tas, Olweus, Catalano, y Slee, 1999; Smith, 2003). Olweus (1999, p. 12) la define como el “comportamiento agresivo en el que el actor o autor utiliza su cuerpo o un objeto (incluso armas) para causar daño o malestar (relativamente grave) a otro individuo”.  Entre las definiciones que van más allá del daño físico se encuentra la de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002), que incluye las amenazas así como la propia violencia. Por su parte Debarbieux (2003) identifica influencias ideológicas e históricas en la forma en que una sociedad decide definir el fenómeno de la violencia.” (VISTA Violence in schools training action, 2006)
Para Mario Zetino (2004) citado por (Morales, Ayestas, & Luque, 2010) en Violencia escolar
 “la violencia podría ser conceptuada como “todo tipo de conducta social (racional o no) tanto física como verbal, ejecutado (intencionalmente o no) por un actor (individuo o grupo), que ocasiona daños físicos o psíquicos en otra persona o en su entorno físico o social”. El aspecto necesario y suficiente que caracteriza la violencia es entonces, el hecho de ser actos sociales (ejecutados por individuos, grupos o instituciones), que ocasionan daños físicos, psicológicos o sociales en personas, ambientes o condiciones físicas y sociales” (Morales, Ayestas, & Luque, 2010)
De lo anterior se desprende que la violencia es un comportamiento intencional, ejecutado contra otra persona, animal o cosa, con el ánimo de causar daño, dolor, muerte o destrucción  y que como objetos para agredir, se puede utilizar el cuerpo o cualquier medio para realizar la acción. La violencia generalmente es entendida como el resultado de una situación de conflicto resuelta inadecuadamente, El Decreto 1965 del 2013 en el artículo 39, numeral, define conflicto como: “Conflictos.  Son  situaciones  que  se  caracterizan  porque  hay  una incompatibilidad  real  o  percibida  entre  una  o  varias  personas  frente  a  sus intereses.” (Ministerio de Educación Nacional (MEN) 2013). Y el resultado de un conflicto manejado de una forma inapropiada lo define el mismo Decreto como:
“Conflictos  manejados  inadecuadamente.  Son  situaciones  en  las  que  los conflictos  no  son  resueltos  de manera  constructiva  y  dan  lugar a  hechos  que afectan  la  convivencia  escolar,  como  altercados,  enfrentamientos o  riñas  entre dos o más miembros de la comunidad educativa de los cuales por lo menos uno es estudiante y siempre y cuando no exista una afectación al cuerpo o a la salud de cualquiera de los involucrados.” ((MEN), 2013, pág. 14)    
De donde si los conflictos no se manejan adecuadamente, dan lugar a una de las categorías de la violencia que son las agresiones, que pueden ser físicas, verbales, psicológicas o sociales, lo que estaría en concordancia con lo dicho por Mario Zetino (2004), al calificar este tipo de actuaciones como violencia, pero algunos autores actualmente discuten que utilizar termino de violencia escolar es inapropiado, por resultar estigmatizaste en los contextos escolares, por lo cual algunos investigadores han optado por utilizar conceptos como “convivencia escolar”, “cultura por la paz”, “seguridad escolar” o “resolución pacífica de conflictos” como forma de abordar positivamente el problema (Araos B. & Correa P., 2004). Pero definitivamente identifíquese con cualquier nombre, existe un problema en la escuela que reclama soluciones urgentes y particulares en cada institución educativa.
De otro lado en Colombia ya existen unas normas y unas categorizaciones generales aportadas por la ley 1620 y su decreto reglamentario 1965, que son los que demarcan el camino a seguir en la aminoración del fenómeno de la convivencia escolar y que además define que se debe entender por  agresión escolar, agresión física, agresión verbal, agresión gestual, agresión relacional, agresión electrónica, acoso escolar (bullying),  Ciberacoso escolar (ciberbullying) , entre otros conceptos que se trabajan más adelante, por la necesidad de adaptación de la investigación a la nueva normatividad.       
  Diferenciación categorial entre violencia escolar y acoso escolar o bullying
Haciendo una ilustración gráfica se tendría la participación de la categoría del bullying dentro del concepto de violencia:

Definición
Son varios los autores que han investigado y escrito sobre el acoso escolar, el bullying y en general sobre el tratamiento de los conflictos que se presentan en el aula, pero ¿qué es lo que identifican como acoso escolar, matoneo o bullying? Dan Olweus, fue el primero en utilizar el término bullying para referirse al cuadro de conductas agresivas, negativas, repetitiva realizada por un estudiante o un grupo de estudiantes contra otro individuo que tiene dificultades para defenderse a sí mismo, haciendo manifiesto un desequilibrio de poder, entre las señales que se tienen para identificarlo y volverlo visible se encuentran: la víctima rehúsa ir al colegio sin motivos aparentes, finge estar enfermo para evadir las clases, manifiesta excesiva tristeza o retraimiento, es insultado, humillado, aislado y ridiculizado frente a sus compañeros que en la mayoría de las ocasiones posan de espectadores (Olweus, 2006). Otros investigadores lo definen como “comportamiento intencionado y repetidamente negativo (desagradable o hiriente) por parte de una o varias personas, dirigido a otra persona que difícilmente puede defenderse”. (Avilés Martínez, 2002).
De acuerdo el artículo 2 de la Ley 1620 (2013), quedo definido para Colombia  el acoso escolar o bullying
“Acoso escolar o bullying: Conducta negativa, intencional  metódica y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización,  difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia  o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico o por medios electrónicos contra un niño, niña o adolescente, por parte de un  estudiante o varios de sus pares con quienes mantiene una relación de poder asimétrica, que se presenta de forma reiterada o a lo largo de  un  tiempo  determinado. También puede ocurrir por parte de docentes contra estudiantes, o por parte de estudiantes contra docentes ante la indiferencia o complicidad de su entorno. El acoso escolar tiene consecuencias sobre la salud, el bienestar emocional y el rendimiento escolar de los estudiantes y sobre el ambiente de aprendizaje y el clima escolar del establecimiento educativo”. (Congreso de Colombia, 2013)
DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN
Este estudio fue propuesto para su realización a partir el año 2012 , con la presentación  ante los directivos de la institución educativa de una carta solicitando la correspondiente autorización y el envío del proyecto a la UCO, para su autorización, desde entonces son varios los cambios que se han sucedido, tanto  a nivel de la institución, como a nivel de la normatividad que viene a llenar un vacío legal y a precisar normas, que eran inexistentes en ese entonces, y con la que se puede contar en la actualidad con la promulgación de la Ley 1620 y su Decreto reglamentario 1965 de 2013.
Por tanto, cuando se inicia la observación para la estructuración del proyecto de investigación la institución educativa presentaba un panorama de falta de autoridad, que generaba un clima de indisciplina muy marcado al interior de la población escolar, se puede decir que los estudiantes hacían lo que bien les pareciera, por lo que se podían observar estudiantes por fuera del aula en horas de clase sin justificación aparente, conflictos y peleas constantes que se prolongaban en los alrededores de la institución en la hora de salida, agresiones a algunos de los docentes, ya que no tenían respaldo de su autoridad por parte de las directivas, lo que ocasionó que en algunas oportunidades se negaran a orientar sus clases por falta de garantías de seguridad en las aulas y obligo en varias oportunidades la intervención directa de la Secretaria de Educación para tratar de solucionar el conflicto, existía un alto consumo de drogas que se tornó incontrolable, porque aun que se siguiera le debido proceso a un estudiante por consumo, no se tomaban las medidas necesarias, para su prevención y por tanto era el docente quien afrontaba las consecuencias de su denuncia, que en la mayoría de los casos termino con amenazas y el consecuente traslado del docente.
De otro lado la relación entre los estudiantes se presentaba llena de conflictos que iban desde los desacuerdos personales, hasta los enfrentamientos por la pertenencia a diferentes equipos de futbol o a una “barra” o “combo” diferente”, era manifiesto el porte de armas blancas, que se negaban a entregar argumentando que tenían que protegerse de sus enemigos, se sucedían altercados frecuentemente que terminaban en muchas ocasiones en enfrentamientos físicos.
El panorama del contexto inicia su transformación con el cambio de la administración de la institución y gracias a  acciones tomadas por los mismos estudiantes, que dirigidos por los líderes del Gobierno Escolar, decidieron convocar a la entonces administración para dialogar sobre la situación de la institución, pero al no ser atendidos ni escuchados, provocaron la intervención de la Secretaria de Educación, con cuyos representantes entablaron diálogos de negociación, presionados por paros de las actividades académicas, lo que en consecuencia determino el cambio de la administración de la Institución.
A partir del cambio en la administración se inician una serie de transformaciones notables en la Institución, que empieza la aplicación rigurosa del manual de convivencia y su ajuste a la nuevas condiciones disciplinares y académicas, que permitieron tomar las acciones pedagógicas necesarias para enrutar el funcionamiento de la institución y devolver la autoridad y el respeto al docente, cambió el alto índice de desescolarización (anteriormente se descolarizaba toda la institución por cualquier motivo), trayendo una normalidad académica que garantizara el cumplimiento del currículo, se entra a controlar el consumo de droga inicialmente asignando puestos de vigilancia a los docentes en los descansos y verificando que estos cumplieran con sus asignaciones, aplicando correctivos pedagógicos a los estudiantes encontrados en flagrancia o consumiendo algún tipo de droga, al mismo tiempo que se le facilita ayuda para la solución del problema de adicción, a través de los entes competentes, a parte de los efectos causados por estas medidas, también se ocasionó la erradicación de la venta y consumo de drogas al interior de la Institución y la desvinculación de los posibles distribuidores y algunos también posibles consumidores, dejando como contraprestación el reingreso de algunos estudiantes que se habían retirado y bajar las tazas de deserción.
En consecuencia para cuando se inicia el trabajo de campo, la situación de convivencia escolar había cambiado notablemente en cuanto a condiciones de violencia en general, en cuanto a la población y normas de convivencia, pero el estudio cobra validez porque su objeto es el diagnóstico de una manifestación especifica como lo es el Bullying y para su estudio se aplicaron encuestas  a los estudiantes, los docentes, los padres de familia o acudientes y se tomaron notas del observador del alumno.
Los cuestionarios de preguntas fueron tomados y adaptados para el contexto de José María Avilés Martínez (2002), presentados a los directivos de la institución, se informó con antelación a los estudiantes objeto del estudio, a los profesores y padres o acudientes, pasándose luego a su aplicación, en los grados séptimos y octavos con una población de doscientos noventa y nueve (299) estudiantes distribuidos  en cinco grupos de séptimos, con un promedio de treinta y cinco estudiantes cada grupo y en octavo en tres grupos con un promedio de cuarenta y un estudiantes, de los cuales fueron encuestados doscientos veinticuatro (224), de los padres o acudientes fueron encuestados ciento sesenta y cinco, los profesores encuestado ocho.
De la encuesta aplicada a los estudiantes algunos de los resultados obtenidos fueron concluyentes, frente a la manifestación de algunas categorías de violencia que apuntan a señalar la existencia de algún tipo de bullying en la institución como veremos: a la pregunta, ¿Cuáles son en tu opinión las formas más frecuentes de maltrato entre compañeros/as? Desde el punto de vista de la agresión física los estudiantes respondieron:

¿Cuáles son en tu opinión las formas más frecuentes de maltrato entre compañeros/as? Desde el punto de vista de la agresión sexual los estudiantes respondieron:


¿Cuáles son en tu opinión las formas más frecuentes de maltrato entre compañeros/as? Desde el punto de vista de la agresión verbal los estudiantes respondieron:

¿Cuáles son en tu opinión las formas más frecuentes de maltrato entre compañeros/as? Desde el punto de vista de la agresión psicológica los estudiantes respondieron:
Ante la pregunta: ¿Has intimidado o maltratado a algún compañero o a alguna compañera?, los estudiantes respondieron:

Estas son sólo cinco de las diez y ocho preguntas realizadas a los estudiantes y están marcando un pronunciado énfasis que puede llegar a demostrarnos la existencia de relaciones de acoso escolar.
CONCLUSIÓN
A pesar de los inconvenientes que plantearon en su momento los cambios que fue experimentando, el contexto relacional del objeto de estudio, pero que hicieron más interesante la investigación, al reducirse la violencia percibida, obligando constantemente al equipo de estudio a ser cada vez más meticulosos y cuidadosos en sus apreciaciones, dada la nueva realidad que se iba presentando y se hacía necesario categorizarla y reinterpretar a la luz de los resultados, que se estaban encontrando en el proceso de elucidación de los nuevos datos, llevándonos a descubrir lo sutil y soterradas que son las prácticas del acoso escolar, ya que al espectador desprevenido pueden pasarle desapercibidas y sin conexión las manifestaciones del bullying, porque en la mayoría de los casos la victima sufre silenciosamente los agravios, por temor a ser victimizado con mayor crueldad, hasta el punto de encubrir a su agresor o agresores y cuando un adulto casualmente los sorprende en el acto de agresión o interviene para detenerla, por lo general recibe la respuesta de “estamos jugando profe”.
Queda por cruzar los datos de las encuesta tomadas a los profesores, a los padres o acudientes y terminar el análisis del libro del observador del estudiantes.
La presente investigación, quedara como un antecedente para la institución, que interesada en los resultados adelantara otro estudio, para determinar los agentes tanto agredidos como agresores y aplicar los correctivos pedagógicos a que haya lugar.          

Trabajos citados

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