Reflexión


ABRAMOS CAMINO
Abrir un camino es juntar manos y voluntades para hacer mejor un trabajo y el mismo mundo, sentirse que se forma parte del mundo, y que mi mundo interior se expresa en el caminar con los demás, porque todo camino se puede recorrer en la inmensidad del universo, pero sólo un camino nos lleva a la plenitud y ese camino se empieza a construir con el reconocimiento de la existencia del otro, con mi identidad en el otro, con su dolor y su alegría, con sus falencias y mis imperfecciones, con la complementariedad de su compañía para formar un ser humano.    
Construcción colaborativa de Blog. Género Argumentación discursiva.
LOS DERECHOS DEL SER, DEL OTRO, EL OTRO Y LA NATURALEZA

Los derechos del ser
Los derechos del ser humano están definidos como inalienables, pero están dados o negados generalmente por las condiciones socio económicas a las que le tocó en suerte para vivir y por el papel que desempeña dentro de esta sociedad, sometido a los mismos acontecimientos, que el sólo hecho de existir le demanda y lo que autoras como Hannah Arendt (2009), han dado en llamar “la condición humana”, condición de la que es imposible separarse mientras dure la existencia biológica de cada ser y que, trae consigo la necesidad de  comprender, que cada ser forma parte de un todo que se llama humanidad.
Para la comprensión de los derechos del ser humano, debemos reflexionar primero sobre las limitaciones que determinan su existencia, ya que estas mismas limitaciones son las que demarcan su forma de relacionarse con los demás seres o existentes en la naturaleza. Por el sólo hecho de existir, el ser humano tiene una serie de derechos naturales que llamaríamos primario o de primer orden, que son los que hacen referencia al derecho a la vida, a una identidad, a una familia, a la respiración, a la alimentación, que garantizan nuestro desarrollo biológico, en las primeras etapas desde la concepción a nuestro crecimiento y hasta alcanzar el estado de madures, durante la cual se van agregando nuevas necesidades y en consecuencia,  otra serie de derechos que van forjando nuestra autonomía, pero todo esto limitado por las necesidades de nuestro ser biológico, el cual estamos obligados a sostener, alimentar y cuidar, lo que pone en juego las actividades que debemos realizar para garantizar la supervivencia de nuestro cuerpo. Dicho en palabras de (Arendt, La condición humana, 2009, a), cuando se refiere a la expresión “vita activa” en la que propone designar tres acciones fundamentales de las que participa todo ser humano; la labor entendida como todos los acontecimientos propios de nuestro ser biológico, y de las acciones que se deben ejecutar para la vida; el trabajo visto como el ejercicio realizado para la transformación del mundo que nos rodea para facilitar o hacer más cómoda nuestra existencia y por último la acción entendida como el acto innato de vivir y comunicarnos con los demás y todos los condicionamientos que este acto traen consigo; esta definición en marca al ser humano como ser único e independiente, como ser productivo y como ser social.
Recapacitando un poco nos damos cuenta que, lo que Arendt llama labor es todo aquello que tiene que ver directamente con la existencia y que va desde las actividades biológicas como el respirar, alimentarse, ejercitarse, etc., hasta las acciones externas que nos vemos obligados a desarrollar para procurarnos el sostenimiento vital.
Pero el ser entra en conflicto cuando ve enfrentado su “yo”, a la suma de otros “yoes” que le coartan su libertad, pero que al mismo tiempo le validan y le permiten vivir su propia alteridad, pues son principio y fin de todo derecho y deber; lo que nos llevaría a decir:
  Los derechos reivindicados como derechos humanos —en el sentido riguroso y casi terminológico que esta expresión ha tomado desde el siglo XVII— los derechos respecto a la dignidad humana de cada uno, a la vida y a la libertad, y a la igualdad de todos los hombres ante la ley, reposan sobre una conciencia original del derecho o sobre la conciencia de un derecho original. Y esto, independientemente de la cronología de las causas o del proceso psicológico y social y de las variaciones contingentes del ascenso de estos derechos a la luz del pensamiento. En este caso se trata en efecto, para la mentalidad de hoy en día, de derechos más legítimos que cualquier legislación, más justos que cualquier justificación. Se trata probablemente…  de la medida de todo derecho y, sin duda, de su ética. Los derechos del hombre son, en todo caso, uno de los principios latentes de éste cuya voz  se oye a lo largo de la historia desde el despertar de la conciencia, desde el Hombre. (Lévinas, 1997)
Derechos que se remontan en la historia, a la aparición del ser pensante sobre la tierra
Los derechos del otro
Los derechos del otro, es el derecho del “yo” al reconocerse en los “yoes”, porque, si no existe reconocimiento se propicia el aislamiento, trayendo como consecuencia el no ver en el otro el propio “yo”, desconoce y es desconocido. Principio de todo derecho es reconocerlo para ser sujeto del mismo reconocimiento; Que se ha perdido en la historia del ser humano, cuando se levantó el primer ser, para imponerse sobre todos los otros, condenando a un gran número al vasallaje o la esclavitud, desconocimiento de todo derecho hasta el de la existencia, instante que marca el inicio de un paradigma creador de desigualdades, de injusticias y de nefastas violencias, que aun llena de sangre la historia del ser humano legando hasta el extremo la intimidación para perpetuar el poder:
El desarrollo técnico de los medios de la violencia ha alcanzado el grado en que ningún objetivo político puede corresponder concebiblemente a su potencial destructivo o justificar su empleo en un conflicto armado. Por eso, la actividad bélica desde tiempo inmemorial árbitro definitivo e implacable en las disputas internacionales- ha perdido mucho de su eficacia y casi todo su atractivo. El ajedrez «apocalíptico» entre las superpotencias, es decir, entre las que se mueven en el más alto plano de nuestra civilización, se juega conforme a la regla de que «si uno de los dos "gana" es el final de los dos»; es un juego que no tiene semejanza con ninguno de los juegos bélicos que le precedieron. Su objetivo «racional» es la disuasión, no la victoria y la carrera de armamentos, ya no una preparación para la guerra, sólo puede justificarse sobre la base de que más y más disuasión es la mejor garantía de la paz. (Arendt, 2005,2006, b)
Juego que transmite la sensación de que “esto es mío o de nadie”, ¿habrase visto que alguna fiera ante la impotencia de su defensa, eche su presa al río para que su contendor, no la alcance? Pero es que el reconcomio por la propiedad es tan grande que sólo nos queda decir:
 La visión del capital como valor fundamental del pensamiento occidental generó enormes brechas entre ricos y pobres. Estos referentes de vida han propiciado un escenario de desencuentros y han ido profundizado cada vez más los abismos entre los seres humanos y todo lo que les rodea, llevando a la humanidad a un alto grado de insensibilización. Más allá de lograr “una mejor calidad de vida”, cual fuera la promesa de la modernidad, la humanidad avanza cada día más hacia la infelicidad, la soledad, la discriminación, la enfermedad, el hambre.  Y, más allá de lo humano, hacia la destrucción de la Madre Tierra. (Huanacuni Mamani, 2010)  
La ambición y la soberbia de los poderosos, unida a la conformidad y a la anomia de las grandes masas no solamente permiten que se pierdan los derechos, sino hasta nuestra propia casa, La Tierra.
Los derechos de la naturaleza
Todos los seres de la naturaleza son reconocidos en su existencia por que aprovechan y prestan un “servicio” para algún objetivo, en otra palabras tienen una misión al igual que los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego) y de eso tiene conocimiento la humanidad desde tiempos inmemoriales, saben por ejemplo que: los arboles oxigenan la atmosfera y propician la renovación de las aguas, cada especie animal indefectiblemente cumple una tarea específica que va, desde lo más simple como cazar insectos, hasta las más complejas como mantener el equilibrio de los ecosistemas, en definitiva todas las cosas se emplean en algo y cumplen su misión de manera sistemática y permanente, a menos que el ser humano se lo impida.
Los seres humanos por su parte, también tienen una misión el mundo, con la diferencia que pueden elegir en hacerla o no y lo que es más grave puede intervenir para impedir que los demás animales y los seres inertes no la cumplan, apelando al uso de su libertad, que de paso vele decir es en esto radica la gran diferencia del ser humano, en su capacidad de optar, por contribuir al mantenimiento o a la destrucción de su propio hábitat, pero el accionar positivo quedo relegado hace ya mucho tiempo, al elegirse ir tras intereses individuales y mezquinos, perdiendo toda proporción del daño irreparable que se hizo, se hace y se seguirá haciendo a la naturaleza y su equilibrio, así como a los pueblos indígenas de costumbres y tradiciones proteccionistas, que se han visto afectados por las imposiciones culturales de los occidentales y los occidentalizados en tierras Latino Americanas:
     “Así abrimos nuestras comunidades para actividades comerciales como el ecoturismo, cuyo resultado más drástico es el abandono de nuestras tareas diarias de continuidad para tornarnos mano de obra para el mercado del entretenimiento. Nuestras vidas comunitarias fueron miradas como ociosas y esa ociosidad era la causa de nuestra pobreza material, así lo fundamental era tornarnos en el menor espacio posible seres productivos y que de forma urgente deberían participar en el mercado, y no en los patrones justo de equilibrios sociales, porque eso era lo único que ofrecía en poco tiempo la posibilidad de mayores ingresos. Nos decían que luego seríamos ricos y lógicamente saldríamos de la miseria en que nos encontrábamos. (Huanacuni Mamani, 2010)       
  No sólo se acaba con los recursos, sino que los pocos custodios, son exterminados por la contaminación cultural, el despojo, el desalojo de desarraigo o como en muchos casos en Colombia y otros países, con la exterminación física.

Los derechos de Dios

 Los derechos de Dios son los derechos de los desposeídos, queriendo escribir acerca de los derechos de Dios y buscando en la Web, me he encontrado con una reflexión que bien vale la pena leer extractada del libro de Hugo Echegaray (1982), y que enuncia todo lo que en este momento quiero expresar y deseo que se pueda leer en el blog, que estamos desarrollando, para que muchas personas de fe tengan acceso a esta reflexión y así puedan comprender que el principal garante de todo derecho es Dios.

  

Trabajos citados



Arendt, H. (2005,2006, b). Sobre la violencia. (G. Solana, Trad.) Madrid: Alianza Editorial, S. A.

Arendt, H. (2009, a). La condición humana (Primera edición, quinta reimpresión ed.). Buenos Aires: Paidós.

Echegaray, H. (1982). Derecho del pobre, derecho de Dios, y otros escritos teológicos. México, D.F.: Centro de Reflexión Teológica.

Huanacuni Mamani, F. (2010). Buen Vivir / Vivir Bien: Filosofía, políticas, estrategias y experiencias regionales andinas . Lima: Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI.

Lévinas, E. (1997). Fuera del sujeto. Madrid: Caparros Editores, S.L.

1 comentario:

  1. Buenas noches.

    Cordial saludo.

    Veo con agrado que han trabajado en la construcción de esta herramienta de aprendizaje y de interactividad con el medio virtual.

    Es necesario tener muy presente el manejo de las normas APA, los referentes bibliográficos, además la construcción reflexiva que debían construir por su parte no se deja ver con claridad. Dentro de las especificaciones sugeridas para esta actividad las cumple de acuerdo a lo solicitado.

    El ejercicio va encaminado a fortalecer en ustedes como maestrantes la competencia argumentativa y por ende, la descriptiva. Puesto que para el ejercicio de investigación que vienen desarrollando, es de máxima importancia, en tanto que, la combinación de estas dos competencias permiten estructurar ideas, articular conceptos y relaciona hechos o acontecimientos de la realidad con el proceso investigativo. Desarrollar competencias para la comprensión y producción del discurso académico especializado es lo que ayuda a refinar el discurso investigativo, tanto en materia de contenido como de estilo, he impulsa al maestrante a constituirse en enunciador académico de sentidos y sentires.

    No es por demás decirles que es necesario seguir alimentando este blog, con ello, podrán ponerse en lectura de otros desde sus apreciaciones frente a los temas que vienen abordando.

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